...Partirse en dos...

...Cambios, cambios y más cambios...


Inevitablemente, la llegada de un nuevo miembro a la familia, trae consigo muchísimos cambios:

⇒Papá está más tiempo en casa, debido al permiso por paternidad.
⇒Algunas pautas de la rutina diaria se ven modificadas o eliminadas (baños diarios, salidas al parque...)
⇒Mamá experimenta cambios físicos y emocionales (lo de las hormonas es de aúpa)
⇒Modificación del rol que juega el hermano mayor dentro del núcleo familiar
⇒ El tiempo que le dedicaban los papás al hermano mayor se reparte, y no siempre de manera equitativa.

Tanto los papás como los hermanos, deben adaptarse a estos y muchos cambios más, y nuestro caso no ha sido una excepción.
Mientras papá y yo nos adaptábamos al principio a comer por turnos, pasar menos tiempo juntos y a la falta de sueño (aunque no me quejo nadita, que la peque se porta bastante bien para lo pequeñita que es) Marc está adaptándose y aprendiendo algo bastante complicado: compartir el tiempo de papá y mamá.

Las dos primeras semanas de vida de Julieta, he tenido un sentimiento muy grande de "culpabilidad".

"El amor se multiplica, el tiempo no"

⇒Por una parte quería que mi hijo "mayor" siguiera con actividades típicas de su edad: ir de cumpleaños, salir al parque a jugar con amigos, ir al cole... De este modo, sobre todo los fines de semana, tendría algo de distracción mientras los papis atendíamos a las visitas, y nos adaptábamos a esta nueva vida.
⇒Por otra parte, sentía que le dejaba de lado, que no le podía atender del mismo modo, que en mi tiempo, nuestro tiempo, se había colado alguien más y que me absorbía una buena parte.

No voy a decir que todo ha sido perfecto, porque mentiría. 
Llamadas de atención, retrocesos en algunos hitos que teníamos superados, miedos donde antes no los había, alguna que otra rabieta y muchas otras actuaciones, típicas de este proceso de adaptación que poco a poco van desapareciendo.

Algo que sí que afirmo con rotundidad, es el amor y la protección del mi "mayor" hacia la pequeñita. 
Desde el momento en que se conocieron, ningún feo hacia ella, ninguna conducta negativa hacia su hermana; sentimientos extraños en un principio de ¿por qué llora? ¿o por qué le pegas? (cuando la hago eructar) pero nada más.
Ella ahora mismo que ya empieza a fijarse, le sigue con la mirada allá donde va, y tiene la intención de querer interactuar con él, y eso a Marc le gusta porque pueden "jugar juntos"

Julieta nació con "el tiempo repartido", Marc sin embargo ha pasado de tener "todo el tiempo para él" a tenerlo que compartir, y es algo difícil de asumir y que está en proceso de aprendizaje.

Pronto jugaréis juntos. Pronto parte de vuestro tiempo sera para risas y aventuras compartidas que papá y yo vamos a disfrutar al máximo.


¿Cómo habéis vivido vosotras todo este proceso? Dejadme un comentario


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