... Marc y yo en el agua...

En este post os hablé un poquito sobre la matronatacion, y algunas de las ventajas que ofrece practicarla. 

Hoy en un post más personal, os cuento un poquito mi experiencia, y es que esta actividad no está resultando nada fácil, aunque poco a poco vamos avanzando.




Hemos ido a clases de matronatación durante tres meses: abril, mayo y junio, y la evolución del peque está siendo muy grande, aunque va poco a poquito.


Marc es un niño al que le cuesta coger confianza, tanto con niños y adultos con los que debe relacionarse, como en el medio en el que tiene que desenvolverse. 

Principalmente, lo apuntamos a estas clases de matronatación, para que se familiarizase con el medio (la piscina) y para que tuviese relación con otros niños de diferentes edades, así como con otros adultos (papás y monitora). 
Pensábamos que iría muy a gusto porque el verano pasado era un pececito dentro del agua: se reía, le encantaba chapotear, meter la cabeza bajo el agua, jugar...

La realidad ha sido otra bien distinta. Marc no solo no es el pececito que era, sino que encima es un koala que engancha brazos y piernas  a mi cuerpo mientras llora sin parar. 
Su cuerpo se pone tenso tenso y me ha costado muchísimo moverle las extremidades para ir realizando los ejercicios.

Muy poco a poquito, hemos ido consiguiendo que del llanto desconsolado durante tres cuartos de hora que dura la clase, pase a llanto en diferentes momentos; ya no está tan inseguro cuando lo separo de mi cuerpo, aunque todavía sigue llorando cuando la monitora lo coge para realizar cualquier actividad por sencilla que sea...


¿Por qué continuamos yendo a clase? Porque tanto su padre como yo, creemos firmemente que los beneficios que le aporta la matronatación. Poco a poco vamos viendo pequeños avances aunque en el caso de Marc se vean más tarde que en otros de sus compañeros.


¿Que me duele el alma de verlo llorar? Por supuesto, pero cuando veo los logros que hace, cuando se aplaude a sí mismo diciendo ¡bieeen! a la vez que llora desconsolado y cuando poco a poco se va relajando dentro del agua, todo ha valido la pena.

Nuestra idea, es que en Septiembre continúe sin las clases pero ya sin el apoyo de mamá y dos días a la semana. 
Veremos qué tal se le da.

¿Alguna mami con alguna experiencia similar?

No hay comentarios