...Concilia y miente...



Hoy 8 de marzo celebramos el día de la mujer desde que en 1857 unas mujeres obreras textiles salieron a las calles de Nueva York a protestar por las condiciones en las que trabajaban. Años más tarde se sumaron a estas protestas, un reclamo de igualdad salarial, disminución de jornada laboral y un tiempo para amamantar a los  bebés.

Mucho tiempo ha pasado desde entonces, y en 2016 en nuestro país aunque ha habido algunos avances, creo que todavía nos queda mucho por recorrer y mucho por reclamar.

Seguramente el 99% de las mujeres que se hayan reincorporado a su vida laboral tras la maternidad, coincidirán conmigo en gran parte de este post. 

Las madres nos vemos abocadas a reincorporarnos a nuestro trabajo dejando a un bebé de a penas seis meses (en el mejor de los casos) en manos de familiares o en escuelas infantiles; sin que la lactancia materna exclusiva o la lactancia mixta en algunos casos haya finalizado, sin que te haya dado tiempo a hacerte a la idea de que eres mamá.

De repente, llegas a tu lugar de trabajo, donde momentáneamente ya no oyes llorar a cada minuto, ni tienes pañales que cambiar, ni tienes una carita que te mira y una sonrisa que se dibuja cuando tu lo miras... entonces una sensación horrible te sobreviene porque no estás con tu pequeño y miles de preguntas se amontonan en tu cabeza y no sabes realmente por qué no estás ya con tu bebé.

Van pasando los días y te vas dando cuenta de que tu bebé crece, y crece  a un ritmo demasiado rápido mientras tu trabajas ocho interminables horas y vives la semana deseando que sea viernes para poder pasar tiempo de calidad en familia.

Realmente no sé cuál sería la solución, no sé si estuviese en mis manos qué medidas serían las correctas para que las mamás pudiésemos disfrutar más tiempo de nuestros pequeños, porque son pequeños ahora y en unos años ya no lo serán. 

Imagino, que una buena medida sería como en otros países europeos que el permiso por maternidad fuese más duradero, o que durante los tres primeros años de la vida de un bebé (años en los que la escolarización en nuestro país no es obligatoria), las mamás que así lo decidiesen pudieran tener una reducción de su jornada laboral o una redistribución del horario para que la palabra conciliar fuese posible... 

Pero lo dicho, imaginaciones porque la realidad es otra... 
Y ahora, en unas horas estaré en mi puesto de trabajo como muchas de vosotras, intentando que pase el día lo mejor posible porque yo concilio, yo miento.

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