... Adaptación a la guardería...

Como sabéis, Marc ha empezado este mes a ir a la escuela infantil.
Aunque en casa con los abuelos estaba muy bien, fueron varios los motivos que nos llevaron a llevarlo a la guardería, entre ellos que empezase a tener relación con otros niños.

Como maestra, sé que el cambio es enorme: espacio nuevo, niños nuevos, adultos nuevos... y mentiría si dijese que todo ha ido de maravilla; aún así creo que no ha ido nada mal. 
Es por ello por lo que todo niño cuando accede a un centro nuevo (bien sea escuela infantil, bien sea al "cole de los mayores") pasa un período de adaptación, y no solo él, sino los padres también.

Este período, que varía en tiempo de niño a niño, finaliza cuando el peque está adaptado a la vida del aula, y ya no entra llorando "por norma". 

En el caso de Marc ha habido varias fases en este tiempo que ha durado un poco más de 3 semanas:
  • Feliz de la vida: Los dos primeros días, en la escuela infantil dejan que los padres permanezcan en el aula todo el tiempo que estará el niño allí ese día. En nuestro caso fue de 9:00-11:00. Aunque el espacio y los demás le eran extraños, Marc sabiendo que estábamos allí un día yo y un día su padre estuvo tan contento; exploró cada rincón del aula, jugó con cada material... parecía que estaba encantado de estar allí.
  • Y ahora solito: Cuando llegó el momento de estar solo, lloraba el momento de la entrada, al despedirse de los abuelos, pero después rápidamente se adaptaba a la marcha normal de la clase. El momento de mediodía donde juntan a todos los niños que se van  a casa a comer en un aula más grande también le causaba angustia, pues de nuevo espacio y personas ajenas a las ya conocidas.
  • Ya estoy aquí: Cuando creíamos que día a día iba mejorando, lloraba menos tiempo tras la separación, vino el fin de semana más virus añadido, con lo que estuvo unos días sin ir a la guardería. Cuando fue momento de volver, ya desde el coche al ver el cole empezaba el llanto.
  • Tampoco se está tan mal: Poco a poco vinieron días en que fue cogiendo más confianza, tanto con su profesora como con sus compañeros de clase (que solo hay 4 más) y cada día estaba más y más contento de quedarse en clase.
  • A pasárselo bien: Hoy en día entra andando solito a clase y se despide saludando con la mesa y ya se pone a jugar de lo más contento, incluso no quiere irse a casa cuando vamos  a recogerlo.
Creo que los adultos también pasamos por esas etapas; pues cuando ves a tu hijo contento tu también lo estás y cuando ves que se queda llorando te vas a trabajar con el corazón en un puño.

Pero por suerte ya pasó, y ahora está la mar de feliz en el cole con sus compañeros.

Y vuestros hijos ¿cómo llevaron la entrada al cole? ¿Y vosotras, alguna lagrimilla?


No hay comentarios