Lactancia materna II

... Así que ese viernes, con un bebé de 3 días, me fui al pediatra, la leche no me subía y aunque Marc no era lloroncete, el consejo de "con parto natural, la leche tarda tres días en subir" y las constantes preguntas del tipo: ¿ya te ha subido la leche? uy! que raro, a ver si no vas a tener, claro llora porque succiona y no sale nada, pobrecito... rondaban por mi cabeza y me atormentaban cada día más. Todo ello, sumado a que Marc perdía y perdía peso, hicieron que me animara a pedir ayuda en el centro de salud de mi localidad.

Ya en el pediatra, después de suplicar con lágrimas en los ojos, que me atendieran (Marc no estaba registrado, inscrito... puajj asco de burocracia) me atendieron, y me aconsejaron que para que yo me quedara más tranquila, y ya que venía el fin de semana (y no había servicio de pediatría) le diera un biberón a modo de postre.

Me explicaron que tenía que estar tranquila, ya que la subida de la leche tenía mucho de emocional y la montaña rusa por la que subía y bajaba cada día, emocionalmente hablando, no ayudaba nada a favorecer la producción de leche.
También me aconsejaron que sería bueno, acostumbrar al peque a que cuando está mamando, tiene que comer, y no jugar.

Así pues, pasé de tener enganchado al bebé, tres cuartos de hora de un pecho y ofrecerle el otro y que quisiera tres minutos más; a darle quince minutos de cada pecho y 30 mm de bibe.
Ya más tranquila, y sabiendo que si de mi no salía alimento suficiente, Marc tendría al menos su postrecito, fui a la farmacia, pedí un bote de leche Blevit, y empecé las comidas con primer plato, segundo plato y postre :)

En algunas tomas, Marc se tomaba el biberón entero; en otras, se dejaba un poco; otras veces, ni siquiera abría la boca para probarlo.. y así pasamos el fin de semana hasta que el domingo apenas quería biberón... la leche iba saliendo cada vez más y más, y cada vez necesitaba menos el postre...hasta el martes que fue la subida fuerte!

La experiencia del biberón fue buenísima: por una parte, a mi me ayudó a relajarme, a tranquilizarme, sabía que a falta de mi leche, al menos el postre, sí que lo tomaba; por otra parte a Marc le ayudó a cogerse a pecho, biberón, tetina, cualquier tipo de chupete...

Pero aquí no acaba todo...una vez la leche subió,  yo estaba feliz, Marc empezaba a ganar peso día tras día  y el biberon había desaparecido de nuestras vidas... vino el frío...


Os lo cuento otro ratito... Besotes

*Foto de Printerest

1 comentario

  1. Qué interesante, me gusta mucho como escribes!!!!!!!

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